Cómo minimizar los riesgos para quienes están siendo grabadxs

Esta es la primera de una serie sobre Lineamientos éticos de WITNESS para el uso de videos de testigxs presenciales en la documentación y defensa de los derechos humanos. Vuelve cada miércoles en las próximas semanas para obtener orientación sobre uno de los temas tratados.

Imagina este escenario. Eres la persona encargada de la producción de un programa de televisión, y un video que muestra a dos guardias de seguridad agrediendo y diciendo insultos homofóbicos hacia un joven en un campus universitario se ha vuelto viral.

Estás planeando tomar un fragmento para incluir el incidente, y ya has hablado con testigos para corroborar la autenticidad del video.

Qué elección tomas:

  1. Proveer un enlace al video en el sitio web del programa, acompañado de un texto donde afirmas que estás esperando la respuesta del área administrativa de la universidad.
  2. Editas el video para que el estudiante no pueda ser identificado, y muestras una parte del video en el informativo.
  3. Muestras una versión sin editar del video en el informativo. Después de todo, la versión en línea ya ha sido vista miles de veces.

En los campos del periodismo, los derechos humanos, y la realización de documentales, hay una tradición de prácticas éticas alineados con el deseo de «minimizar el daño» para las personas y las comunidades cuyas historias contamos. Estas prácticas incluyen la obtención del consentimiento informado de las personas entrevistadas y filmadas, y la evaluación de los riesgos potenciales involucrados en documentar y compartir sus historias.

Pero cuando un reportero o investigador no está involucrado en la producción del video, y en su lugar lo encuentra en línea o de fuentes secundarias, puede ser difícil, si no imposible evaluar si las personas dieron su consentimiento para ser filmadas, y si compartir el video a una audiencia más amplia podría causar daño.

El ejemplo anterior ilustra los nuevos tipos de dilemas éticos a los que nos enfrentamos en el periodismo ciudadano y en la medida en que el «UGC» (siglas en inglés del Contenido Generado por el Usuario) se convierte en una parte común de nuestro ecosistema informativo. En la primera de nuestra serie de Miércoles de ética, estamos abordando la forma de evaluar y minimizar los riesgos hacia quienes fueron capturados en video por testigos presenciales o periodistas ciudadanos. Este post ha sido extraído de las Normas éticas para el uso de video de testigos presenciales para informar y defender derechos humanos que se puede descargar aquí.

La evaluación de riesgos en la ausencia de consentimiento informado

En ausencia de indicadores claros de consentimiento informado en un video, debes hacer un juicio profesional acerca de si el uso de ese material podría violar la seguridad, la privacidad o la dignidad de las personas o comunidades filmadas, o ponerlos en riesgo de sufrir daños. Toma las siguientes medidas para evaluar los posibles riesgos para las personas filmadas. A continuación, sopesar los diferentes factores para decidir cómo trabajar con el material y reducir al mínimo los riesgos.

Evaluar  el consentimiento

Las pistas visuales pueden ayudar a un espectador a evaluar si las personas dieron su consentimiento a la grabación. ¿El video fue grabado en un lugar público o privado? ¿La persona parece consciente de la cámara? Sé particularmente sensible a las poblaciones vulnerables, como los niños, las personas privadas de su libertad o con capacidades diferentes, ya que podrían no ser plenamente conscientes de los riesgos de aparecer en un video, o poseer la autonomía para decidir hacerlo o no.

Sin embargo, incluso si las pistas visuales sugieren que las personas filmadas son conscientes de estar en la cámara, o dispuestas para ser filmadas, es casi imposible determinar si ellas dieron su consentimiento informado para la grabación. Como en el ejemplo anterior, el joven carecía de la capacidad de «elegir no» ser grabado.

Evaluar a quién se dirige

El consentimiento informado depende de una comprensión del propósito y la audiencia a la que va dirigida el video. Si una persona da su consentimiento informado para la grabación original, eso no significa que esté dando su consentimiento para los usos futuros no anticipados. Por ejemplo, un preso puede dar su consentimiento a una grabación tomada en su celda para su uso en un informe de derechos humanos, pero no para que el mismo material  se utilice con fines de entretenimiento.

Al considerar el consentimiento de las personas para compartir sus imágenes, identidades e historias, pregunta si la grabación se hizo con el entendimiento de que sería compartida para una audiencia y / o uso particular. ¿Cómo impactaría la privacidad, la dignidad y la seguridad de las personas el aumento en la exposición de un video?

Evaluar el riesgo

Considera qué daño podría resultar de compartir material de archivo públicamente. Ten en cuenta que las nociones de privacidad y los riesgos de la violencia, la marginación social y la represión no son uniformes entre una sociedad o cultura y otra. Consulta con alguien sensible a las normas sociales y la situación de seguridad relevantes para la comunidad donde la grabación se lleva a cabo para evaluar el potencial de que compartir las imágenes podría violar la privacidad de las personas o ponerlas a ellas o las comunidades en situación de riesgo.

Minimizar el daño mientras se expone un abuso

El hecho de que existan imágenes de abusos no significa que deban ser compartidas públicamente, si el hacerlo podría causar daño a las personas filmadas. Puede optar por no mostrar las imágenes, y en su lugar proporcionar a tu audiencia una descripción de las mismas. Alternativamente, puedes tomar medidas para ocultar la identidad de las personas en los videos.

Poner la ética en práctica

El escenario que compartimos anteriormente no es hipotético. La agresión a un hombre joven, que podría ser gay, se llevó a cabo en un aula de una universidad en Jamaica, mientras que una multitud de personas veían por las ventanas. Si bien el material de archivo expone el abuso, distribuir públicamente el video en bruto es problemático por varias razones.

  1. Consentimiento: La víctima no estaba en condiciones de dar su consentimiento a la grabación.
  2. Dignidad y revictimización: La distribución del video de la agresión le puede causar el revivir la experiencia traumática muchas veces más.
  3. Seguridad: En Jamaica, como en muchas partes del mundo, la percepción de que una persona es homosexual puede conducir a la violencia. La distribución de este material podría conducir al hombre joven que es percibido como gay (tanto si lo es o no) y ponerlo en riesgo de un daño mayor.

Aunque el video puede ser encontrado en línea, las emisoras locales tomaron la decisión de difuminar la cara del estudiante al mostrar las imágenes en la televisión. Mientras que esta respuesta aborda algunos de los aspectos del daño potencial involucrados en la distribución del video, es una decisión imperfecta. La víctima aún tendría que soportar que su experiencia fuera presentada en la televisión nacional, incluso cuando su identidad se mantuvo privada. Las cadenas de noticias sopesaron el daño potencial de la difusión del video contra el valor de la noticia de exponer la violencia homofóbica en el campus universitario, e hicieron el juicio profesional de exponer los abusos y reducir al mínimo los daños.

Para más recomendaciones, consulta la guía Normas éticas para utilizar el video de testigos presenciales para informar y defender los derechos humanos. Compártenos tus propios métodos y retos a los que te has enfrentado al usar video de testigos o como periodista ciudadano al correo es @ witness.org



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